Miércoles, 26 de Enero de 2022

A propósito del día de la abogacía

Por: Lic. Simón Baca Suárez

Mas que festejar a una persona por haber elegido una carrera profesional debemos conmemorar la función social de dicha profesión. Las personas suelen hacer constantes manifestaciones festivas respecto de diversos temas, algunos con mayor énfasis que otros, también existen ejemplos en que se invita al replanteamiento de los eventos conmemorativos para darles una dimensión más social y utilitaria como el día de la mujer, la madre o el padre.
En este contexto les comparto mi reflexión acerca del llamado día del abogado y la abogada. Desde mi punto de vista la verdadera conmemoración debe ser respecto a la función social de la profesión, no tanto al profesionista. La profesión debe ejercerse bajo determinados parámetros técnicos y éticos, mientras que el profesionista decide si los acata o no. 
Ante la incertidumbre de saber si todas y todos los profesionistas del Derecho ejercen su trabajo con apego estricto de una buena preparación académica: con óptimo uso y dominio de teorías y conceptos que describen la realidad jurídica, así también con amplia capacidad de asimilación de las novedades y retos de la profesión hoy en día, resulta importante enfatizar los requisitos éticos y profesionales como garantía para la sociedad que requiere esos servicios. 
El ejercicio de la función se complementa con determinados estándares éticos como la objetividad, la honestidad, la imparcialidad, la veracidad y la honradez. Estos principios determinan y describen el tipo de profesionistas que nutren a la profesión del Derecho. El apego a los principios tiene gran impacto en la sociedad, pudiendo incluso, determinar el nivel de cultura jurídica imperante. 
Si la realidad cotidiana defiende posturas rebasadas respecto de los derechos humanos, la igualdad de género, el respeto a las minorías o contención y equilibrio de los poderes del Estado, entonces esa sociedad tiene juristas que están faltando a la capacitación técnica o teniéndola, faltan a los compromisos éticos. 
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce la importancia de la función de la abogacía en la sociedad mexicana. Determina que es un derecho fundamental contar con asistencia jurídica con capacidad probada, para que asista a las personas en conflicto con la ley. 
La asistencia jurídica es una garantía constitucional, por lo tanto cuando la persona no cuenta con la capacidad económica para contratar los servicios del profesionista del Derecho, entonces, el Estado debe suministrarlo en la modalidad de abogado o abogada de oficio. También los órganos jurisdiccionales tienen la obligación de verificar en las audiencias la capacidad y destrezas de la persona que asesora o asiste a las partes y en caso de que no demuestre competencias lo harán del conocimiento de la persona involucrada para que tome sus precauciones, pudiendo cambiar de asistencia si lo considera necesario. 
También la Constitución reconoce el derecho a los extranjeros y personas de pueblos y comunidades originarias para contar con asistencia jurídica y profesionales que asistan con la traducción e intérpretes, para que la persona tenga una mejor comprensión de la situación y asimile las vías de solución del problema que se presenta. Lo anterior significará el derecho a la defensa adecuada en su modalidad de entender la situación para determinar la estrategia correcta. 
Las últimas reformas constitucionales plantean la necesidad de ampliar los servicios de asistencia jurídica gratuita en aquellos supuestos de orientación para la formalización de actos jurídicos. Actualmente contamos con este servicio, pero generalmente una vez que ha ocurrido el conflicto con las leyes, no obstante, es indispensable contar con asistencia jurídica antes de que ocurran los conflictos. 
La asistencia jurídica objetiva, profesional y con honradez puede impactar de forma positiva en la disminución de asuntos que deben judicializarse. Pensamos en una profesión del derecho enfocada en prevenir conflicto o solucionar algunos sin necesidad de judicialización, por tanto, las técnicas de negociación de casos bajo la premisa de ganar—ganar deberían explorarse más en nuestra sociedad. 
Pensemos en los órganos judiciales o autoridades del Estado como entes que apoyen para la formalización de acuerdos entre las partes para solucionar un conflicto y no como los únicos entes que podrán resolverlo. Dejemos atrás la cultura jurídica del garrotazo para preferir la de voluntad de las partes. 
La función social de la profesión del Derecho tiene impactos positivos en la sociedad dimensionado en lo político, burocrático, económico, cultural, entre otros. La buena asesoría jurídica nos permite tomar mejores decisiones, no solo en lo individual, también considerando nuestro papel en la familia, comunidad o entidad federativa. En la medida que se conoce la normatividad y atendemos a ella, evitamos problemas que impactan en lo general.
Los ejemplos de lo anterior podrían ser: el buen procedimiento de despido permite respetar y garantizar los derechos de las personas y evitamos como sociedad, saturar de trabajo a las autoridades laborales. También permite que más pronto se puedan incorporar al mercado laboral esas personas, impactando de forma positiva a la economía. 
En el mismo sentido, una buena asesoría para realizar una compra-venta de terreno nos permite generar más pronto las certezas al patrimonio evitando también saturar a lo tribunales con demandas que tienen más de un problema incluido. A este punto vale la pena indicar, una es la función social de la abogacía mientras que la rentabilidad de ella es una cosa distinta.
Les invito a que reflexionemos sobre la relevancia social de la abogacía no tanto así de la abogada o abogado, para festejar en la medida que esta sociedad cuente con los servicios profesionales que le permiten progresar y mantener sus relaciones por la vía pacífica, en esa medida, aquellas personas que la ejercen o la pretenden ejercer, deberán asumir los compromisos de nivel profesional y ético que se requieren. 
El ejercicio profesional y ético de las profesionales permite construir una sociedad más equilibrada y en condiciones de igualdad. El reto será vencer los constantes estímulos para creer que el éxito consiste en la ganancia y no en la mera alegría de hacer lo que realmente nos apasiona.

Noticias relacionadas

Notaría Pública 90. Escrituración, poderes, testamentos  y litigios en general
Gasolinera Caltzontzin. Estación de servicio 00589 Casa de diseños exclusivos y vanguardistas en madera maciza. Muebles creados para durar generaciones.