Miércoles, 26 de Enero de 2022

El Tribunal de Ario y la Universidad Michoacana

Por: Lic. Simón Baca Suárez

A propósito de la difusión de la convocatoria para el ingreso a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, me permito compartirles estimada comunidad lectora, algunas reflexiones acerca de la grandeza de la Universidad vinculada con nuestro pasado y presente. También resulta propicio para reafirmar la importancia de la educación pública en todas sus dimensiones incluyendo a la superior. 
El Primer Supremo Tribunal de Justicia para la América Mexicana fue producto del pensamiento libertario y liberal, forjado en las aulas del Colegio Primitivo de San Nicolás de Hidalgo desde el llamado siglo de las Luces. En esta ocasión me referiré a dos personajes centrales para la integración del Tribunal de Ario: Don José María Morelos y Pavón y Don José María Sánchez de Arriola, el primero nuestro Generalísimo vallisoletano; y el segundo en cuanto primer Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de la Nación. Ambos de formación nicolaita. 
El señor Morelos en cuanto alumno del Real Primitivo Colegio de San Nicolás Obispo en Valladolid, obtuvo su graduación como Presbítero y por su parte el Señor José María Sánchez optó por estudios de bachiller en canónes.  A partir de 1799 el Colegio de San Nicolás podría ofrecer a los jóvenes que aspiraban a prepararse en las cátedras de Derecho Civil y Canónico esa posibilidad, pues antes de esa fecha sólo eran ofertadas en la Ciudad de México. Posteriormente, si ese era su deseo, los alumnos podrían optar por los grados ofrecidos en el Ciudad de México. 
Debemos destacar que el Colegio de San Nicolás significó -al igual que hoy día-,  la posibilidad de superación para un gran número de jóvenes, como los ilustres personajes a quienes nos hemos referido, que derivado de sus condiciones económicas limitadas de vida, acceden a educación superior de calidad y de corte humanista, lo que permite al pueblo una superación constante en su forma de vida y abona necesariamente a convivencia en paz. 
La formación académica y humana que recibieron Morelos y Sanchez de Arriola, les generó el espíritu analítico, crítico y por tanto, combativo del sistema imperante de desigualdad social, los vicios, las injusticias, la discriminación arraigada, para procurar su remedio. 
Consideramos que, a partir de estas ideas, -sobre todo el Señor Morelos-, consideraron que el Congreso eligiera para integrar al Supremo Tribunal a hombres con luces probadas en leyes, con méritos notorios en la sociedad, para que fueran capaces de aplicar el Decreto Constitucional. Debemos precisar que una de las funciones principales del Tribunal de Ario serían revisar los actos de tribunales y autoridades para erradicar la arbitrariedad, nepotismo y abusos en el ejercicio del cargo público. 
Este Primer Supremo Tribunal de Justicia conoció y atendió diversos casos y peticiones que se le presentaron. Destacaremos dos de relevancia en materia de derechos y libertades fundamentales. El primero fue la consulta de José Telesforo Urbina, subdelegado de Huaniqueo, quien consultaba a los magistrados del Tribunal, si de acuerdo con las leyes insurgentes, era válido conservar la pena de azotes y castigos para los indios y naturales, ya que según su parecer era la única forma de poner remedio a los vicios en las costumbres de estas personas.
La respuesta que le entregó el Supremo Tribunal fue breve, precisa y concisa. «al Subdelegado de Huaniqueo, debe sujetarse a las reiteradas órdenes superiores que prohíben las penas de azotes y castigo, en cualesquiera individuo de la sociedad, pues para el remedio de los males y vicios convencionales, las leyes prevendrán las penas y castigos comunes». Debemos abonar que previamente en los Sentimientos de la Nación se mandataba que: la buena ley sería tal que moderara la opulencia e indigencia, elevara el jornal del pobre, permitiendo alejar la ignorancia y fanatismos, así como la rapiña y el hurto.  
El espíritu humanista y protector presente en la resolución, no sólo refiere la eliminación de la pena de azotes para los indios y naturales, sino que la hace extensiva para cualquier individuo, con independencia de nacionalidad, origen étnico y situación social. Además el Supremo Tribunal previene que en lo sucesivo, no serían los hombres quienes determinasen los castigos para los que se consideraba inferiores, pues en adelante esa función recaerá exclusivamente en las leyes, generales, imparciales e impersonales. 
Por lo que respecta al pensamiento y legado del señor José María Sánchez de Arriola, se menciona que, una vez obtenido sus certificados de estudios, pretendió del ejercicio profesional encontrando supuestos de lo que hoy llamamos discriminación por origen étnico. Derivado de sus antecedentes familiares relacionados con origen indígena, le fue negada la incorporación al Colegio de Abogados.
Inconforme con esta determinación del Colegio, Sánchez de Arriola preparó sus escritos de defensa para la reconsideración de la decisión, entablando lo que hoy referiremos con un asunto contra las leyes que discriminan a las personas por su origen étnico. La discriminación es toda acción y omisión, con intensión o sin ella, pero tiene como resultado la exclusión, restricción o incluso, negación de derechos a determinadas personas. Las características en las que se presente con mayor frecuencia la discriminación es la nacionalidad, el sexo, la discapacidad y el origen étnico. 
Los argumentos del licenciado Sánchez de Arriola cuestionaban el sistema imperante de castas y privilegios ilegítimos de unas personas frente a otras. Sus argumentos manifestaban el sentir de muchas personas que al igual que él, habían sido excluidas para el acceso a la educación, al empleo, al patrimonio o la identidad y pertenencia a una familia. La situación de desigualdades ante la ley, la exclusión de la mayoría para participar en asuntos públicos y la creciente pobreza y miseria, fueron factores internos que motivaron el movimiento independentista en nuestro país y el resto del continente. 
El perfil humanista que ha caracterizado a la Universidad Michoacana, en todos sus programas académicos: bachilleratos, licenciaturas, maestrías y doctorados, son herencia y legado para la sociedad michoacana. Se espera que los egresados y todos los que han tomado catedra en la Universidad Michoacana, sean personas con alto grado de concientización social, sobre el papel de la comunidad y el progreso solidario. 
El Primer Supremo Tribunal representa la institucionalización de la impartición de justicia en nuestro país, la aplicación de las leyes en condiciones de igualdad, la eliminación de privilegios de clases, la eliminación de las barreras de la discriminación por origen nacional y sobre todo el respeto de los derechos y libertades individuales. El Tribunal de Ario representó la protección de los débiles y desaventajados para procurarles libertad, igualdad y seguridad. 
Finalmente, la educación pública es el derecho que tenemos para que el Estado invierta para la creación y sostenimiento de las instituciones de formación académica y como lo vemos, también formadoras de conciencia social, igualdad, solidaridad y defensa de la libertad.

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